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El Proyecto Varela
El
reto civico causado por el Proyecto Varela, una iniciativa del
Movimiento Cubano Liberacion, dirigido por el Lic. Osvaldo PAya
Sardiñas,

Invitación a la cordialidad en el inicio del Dialogo Nacional Cubano
en Miami
Pronunciamiento en la presentación del Documento de Trabajo del
Programa Transitorio, hecha por el Comité Coordinador del
Diálogo Nacional en el Exterior en una conferencia de prensa el
7 de julio en el Salón Padre Félix Varela.
En esta nueva ocasión en que cubanos exiliados de los más diversos
matices políticos, comprometidos en el respeto mutuo que es la base
de la convivencia democrática, se reúnen en respuesta al reclamo de
la nación en crisis, yo quiero compartir con ustedes; los que
aquí están y los que no están aquí; los entusiastas y los escépticos,
la alegría y la esperanza que tengo en mi corazón ante este
acontecimiento.
Estoy seguro de que nada malo puede ocurrir cuando hombres y mujeres
de buena voluntad, se juntan en medio de su diversidad para discutir
con franqueza, firmeza y grandeza los problemas de Cuba, con la sola
intención de hacer un aporte fructífero a la búsqueda de soluciones
a la que todos, por cubanos, estamos obligados. Creo que, de esta
manera, somos consecuentes con la alternativa vital que planteara
nuestro inolvidable pastor y profeta, Monseñor Eduardo Boza Masvidal,
cuando indicaba que “quien no vive para servir, no sirve para vivir”.
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Joe García, de la
Fundación Nacional Cubanoamericana, el
Padre Alberto Cutié, director de Radio
Paz y Julio A. Font, de Alianza
Democrática forman parte del panel de
presentación.
Fotos: LVC |
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Es bueno que, para comenzar este esfuerzo, se rescate el verdadero
significado de la palabra diálogo. Todos hemos sido testigos de la
tergiversación de este hermoso vocablo, gracias a las manipulaciones
de la dictadura que ha querido. utilizarlo para sus propios fines, y
gracias también al acatamiento del léxico castrista por parte de
algunos que, acaso sin reparar de donde viene la tergiversación,
parecen conformarse con que nos roben el diccionario, los mismos que
anteriormente nos robaron la patria.
Comenzamos, pues, reivindicando el derecho del pueblo cubano a
hablar en posesión del valor real de las palabras, que es la única
manera de entenderse los hombres de bien. Eso mismo yo quisiera
verlo también con la palabra libertad, con la palabra justicia, con
la palabra democracia, con la palabra patriotismo, con la palabra
paz. Que nunca más los que secuestran la esencia de estas palabras y
se la niegan a nuestro pueblo, nos induzcan a usar las mismas con un
sentido, diferente al de la bondad de su significado verdadero.
Pidamos a Aquel que tiene palabras de vida eterna, al que es la
palabra de Dios hecha carne, que no permita que nos confundan
nuevamente las palabras contenidas en un Documento de Trabajo que se
nos presenta sin pretensiones lapidarias, sino, por el contrario,
sujeto a todos los cambios y modificaciones que los que lo estudien,
tanto en la Isla como en el destierro, pudieran estimar pertinentes.
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Lorenzo del Toro, director de la revista
Ideal, José Basutlo, de Hermanos al
Rescate, Virgilio Beato, médico y
director del Comité Coordinador, Julio
Suárez Barba, del Directorio Democrático,
Julio Hernández, delegado del Movimiento
Cristiano Liberación y Ramón Saúl
Sánchez, del Movimiento Democracia
escuchan a Mons. Agustín Román haciendo
un llamado a participar en el diálogo. |
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Como un cubano que, sin desconocer los errores que pudiera haber
tenido la República, admira sinceramente sus logros y virtudes, me
place enormemente ver que una gran parte de las proposiciones del
Documento de Trabajo, tienen su origen en los acápites de nuestra
justamente alabada Constitución de 1940, heredera de la democrática
tradición constitucionalista que comenzaran nuestros mambises en
Guáimaro, el 10 de abril de 1869.
Pero, sobre todo, me complace ver que no se invita a una discusión
indefinida en tema ni en tiempo, ya que es claro el propósito de
este Diálogo Nacional Cubano y del documento a discusión, de lograr
una transición en Cuba, no por pacifica menos radical y no por
ordenada, lenta. Así, en el contexto de esta propuesta, y si los
cubanos todos hacemos acopio de valor y civismo para llevarla a cabo,
tendríamos en nuestra Cuba una nueva Constitución democrática y
soberanamente redactada, elecciones municipales, provinciales y
nacionales absolutamente libres y, al término del proceso que se
propone, un nuevo gobierno libremente elegido por los cubanos, todo
ello en un plazo no mayor de 24 meses.
Yo quiero sumarme a la invitación que ha sido hecha, porque es una
invitación sin exclusiones, a todos los cubanos, a discutir
seriamente y con altura de miras los problemas de nuestra patria, y
las posibles soluciones para los mismos dentro del marco honorable
del decoro y de la factibilidad.
Discutamos este documento, cambiemos lo que sea necesario cambiar,
mejoremos lo que sea mejorable, quitemos lo que sobre, pero
hagámoslo todo imbuidos de cordialidad, de aquella cordialidad que
distinguió en gran medida las contiendas cívicas en nuestra
República, de esa cordialidad que es la antítesis y el antídoto del
odio impuesto en Cuba por la dictadura que debe terminar, de esa
cordialidad que todos sabemos es imprescindible entre nosotros, los
exiliados, para poder dar lo mejor de nosotros mismos al futuro de
la patria.
No hago este llamamiento como lo haría un líder político, porque yo
no los soy. Lo hago como un sencillo cubano de San Antonio de los
Baños, como un desterrado más, que ansía, como cualquier otro
desterrado, ver el día en que el Señor nos devuelva a nuestra tierra.
Y, como no puedo, ni quiero negar lo que soy, lo hago también como
pastor preocupado por la felicidad de su rebaño, como hombre de fe
que recuerda siempre lo que acabo de mencionar: que solamente el
Señor nos puede devolver a nuestra tierra, que para ello es
necesario poner humildemente bajo su guía éste y todos los esfuerzos
que hagamos por la patria.
Pidámosle, pues, que nos infunda su espíritu y que cambie nuestro
corazón de piedra por un corazón de carne, para recuperar la
cordialidad y hacer de ella un Instrumento de liberación, que nos
conduzca a la Cuba “creyente y dichosa” por la que tantos han dado
la vida.
En la barca de los tres Juanes, símbolos ellos mismos del pueblo
cubano, pongamos hoy estas intenciones, para que la misma María
Santísima de la Caridad del Cobre, que los condujo a ellos a puerto
seguro, lleve nuestra súplica por Cuba a los pies de Jesucristo, su
Hijo y Señor Nuestro. Que así sea.
Sintonice


Los Domingos a las 8:00 PM
Por La Poderosa WWFE 670 AM
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